¿Cómo me inicio en el oficio de escritor? – Tercera entrega

¿Cómo me inicio en el oficio de escritor? – Tercera entrega

La propuesta de VERSAL BOOKS sobre coedición, consistía en que yo debía aportar $ 1,500.00 dólares y recibir a cambio 600 libros de un tiraje total de 1000, es decir ellos se quedaban con 400 obras para vender y recuperar su inversión. La obra fue vendida entre otros en Amazon Ernesto Panama Amazonht, además pretendieron que les cediera los derechos de autor, pero no acepte. Primero muy pocos libros y yo cubría costos.

Ellos entre otros compromisos, debían editar la obra y se comprometían a enviar la copia de la obra editada para que yo la revisara, y luego la devolviera con las observaciones pertinentes, para luego proceder a su impresión.

El problema de conseguir los dólares, para pagar por la impresión de los libros seguía latente, pero el costo se había reducido en $ 3,000.00.

Esta vez y aunque usted no lo crea Marta Eugenia Madrigal, mi suegra fue quién creyó y apoyó mi proyecto y me presto el dinero e hizo posible esta primera publicación de mi primera obra.

Deseo hacer una observación y es que en el proceso de realizar tus sueños siempre habrá incógnitas, temás que no controlas y muchos no nos arriesgamos a hacer lo que soñamos por que no contamos con todos los elementos para terminar el proyecto o llevar adelante el sueño. Debes cuando se trata de tu sueño dejar a un lado lo que falta hacer lo que está a tu alcance y el universo, Dios, La Mente Creadora o el Destino proveerá lo necesario.

Muchos otros aspectos me hacían sentir intranquilo: entre estos estaba la imposibilidad de estar cerca del proceso de revisión de la obra y su impresión. No tardaron en surgir las diferencias que confirmaron mis inquietudes. Primero fue la portada, yo pedía fuera a color, la editorial decidió fuera en blanco y negro. El encargado designado por ellos para corregir la obra fue norte un americano que había vivido en Centro América y debí confiar en esa designación que hizo la editorial, creí que sabían lo que hacían.

De esta forma había obtenido según yo un gran logro y ahora debía afrontar la espera, etapa desesperante que transcurre tan lenta como te lo puedes imaginar. A esto sumale la impaciencia de un neófito en estas lides. Además, no se imaginan la cantidad de cosas que no estaban en mi lista de cosas por hacer y que más tarde debería improvisar.

Más tarde me enteré que por el tema de costos, el lugar más barato para imprimir la obra resulto ser Canadá, más lejos, menos control.

Los registros de la propiedad de la obra, ISBN etc., se hicieron en los EE. UU., y por ello que asentada en El Registro en la Biblioteca del Congreso de los EE. UU.

Esporádicos fueron los contactos entre la editorial y su servidor y entiendo que no les agradó mi negativa a ceder los derechos de autor; pero entre su personal había personas que me daban la razón.

Transcurrido tres meses recibo una comunicación en la que se me informa que debo ir a recoger los libros impresos de Los Guerreros de La Libertad a carga de la línea aérea TACA.

Cinco meses habían transcurrido, yo esperaba la copia corregida para revisarla y enviarla de nuevo para su impresión.

Pero la obra estaba en aduanas, la noticia me dejo perplejo, los libros impresos sin que yo los revisará había llegado.

Este tipo de problemas se dan cuando el trabajo es remoto, ya nada podía hacer, la distancia y el peso de los libros es demasiado significativo como para reclamar y enviarlos de vuelta y ellos, ya habían recibido parte del importe yo debía pagar.

¿A pesar de todo se imagina la emoción de ir a la aduana a retirar mis primeros libros impreso? Era casi imposible de creerlo. El sueño se hacía realidad cada uno de los obstáculos había sido solucionado u obviado, y yo había hecho solo mi parte.

Retiré los 600 libros sin problemas, gracias a Dios los libros no pagan IVA este país. Recuerdo la emoción al romper el papel del embalaje y contemplar la portada en blanco y negro y mi nombre en ella; lagrimas brotaron sin poder contenerlas.

A pesar de todos los sinsabores que en este tiempo se habían dado, la alegría que me embargaba los superaba; mi primera obra estaba en blanco y negro, impresa, había alcanzado una meta y no podía menos que agradecer que las piezas del rompecabezas se armaran una a una.

Pronto la duda de nuevo se presentó.

Había pensado en quién sería mi público y en un amigo de infancia, a quién le guardo mucho cariño y respeto por sus conocimientos, quien laboraba en el Cuerpo Diplomático del país, para la presentación de la obra.

Pero de la organización del evento para presentar la obra no tenía ni idea de cómo hacerlo. No conocía el medio de los libros.

Orgulloso y con juguete nuevo, me acerque a una de las librerías de San Salvador y la empleada me atendió me trató de forma despectiva, como si el ofrecer mi obra era pedir limosna o traer basura al negocio de su patrona.

Me dijo que volviera con una carta solicitando que mi obra fuera considerada. Salí de allí indignado, echando pestes.

Paréntesis de nuevo. Esto te sucederá muchas veces en el camino que emprendas para sacar adelante tu sueño y no debes desmayar.

Luego me acerque a La Casita en donde se me atendió de forma diferente Álvaro Vejarano me atendió y me refirió con Doña Sandra Machón, el trato de la esta señora me hizo sentir importante como escritor y me pidió le dejara unas copias de la obra para leerla y hacer que otras personas la leyeran. Salí ese día de la Casita con la moral en alto.

Quizá una semana después sostenía una nueva reunión con Sandra Machón, su ex esposo de origen colombiano el señor Álvaro Vejarano se encontraba en la librería y me ofreció comentarios bastante halagadores sobre mi obra.

Doña Sandra me propuso montar la presentación de la obra y me recomendó al escritor, Walter Raudales a quién yo no conocía, para que presentara mi obra, se me dijo que era una persona que había publicado varias obras y que su tendencia política era de izquierda.

La idea me pareció genial, mi amigo el Embajador Carlos Mendoza  y Walter Raudales alguien que quizá ni conocía de mi existencia, presentarían mi obra, dos opiniones encontradas hablarían de mi trabajo. Tenía que vivirlo para creerlo.

La experiencia y profesionalismo con la que Sandra Machón y sus hijos me asistieron, la aprecio tanto que siempre les estaré agradecidos.

Todo esto se daba cuando La Casita, se encontraba en San Benito, el local tenía poco espacio a mi parecer para una presentación, pero no estaba en la posición de objetar a quien conocía del negocio.

Lo inesperado sucedió, La Casita se cambió de local y ahora se encontraba en MultiPlaza. Dentro de la librería de nuevo el espacio para acomodar gente era reducido.

La sorpresa no tardó en llegar, Carlos y Walter habían leído la obra, sus comentarios habían sido, aunque escuetos buenos en general. Fue entonces cuando la noticia de Sandra que me hizo palidecer llegó: la presentación sería en la Plaza de MultiPlaza que tiene un área por lo menos de 400mts cuadrados; eso me parecía enorme.

Yo no tenía la más mínima idea de que cantidad de público asistía a eventos literarios, pero si conocía gente dentro del partido con quienes por años habíamos trabajado y que mostraban interés en lo que la obra podía a decir y por supuesto a muchos en la obra se les reconoce su trabajo y dedicación.

Es en esta situación, cuando dimensionas el impacto que un simple sueño puede causar y no tienes más alternativa que hacerle huevos.

Precedimos a fijar precio a la obra, la fecha de la presentación, se contrató sonido, sillas, maestro de ceremonias y Doña Sandra accedió a decir unas palabras durante el acto y se repartieron las invitaciones.

La suerte estaba de echada, ahora de nuevo la desesperante espera y la pregunta ¿que sucederá el día de la presentación?

Llegado el día la presencia la alegría rebasó los límites al ver a mis hijas que viven fuera y a su mamá llegar al evento, fue algo grandioso y más tarde ser testigo de cómo aquellas más de 200 sillas eran ocupadas por amigos y desconocidos, la asistencia fue increíble.

Sandra tuvo a su cargo las palabras de apertura del acto, y ahora se sometía a la opinión de Carlos Mendoza y Walter Raudales la obra Los Guerreros de La Libertad.

No tiene idea de lo difícil que es ese momento en que vas a escuchar que se dice de tu trabajo y al someter tu trabajo a la opinión de otros, debes ser humilde aceptando la crítica o los buenos comentarios.

Por supuesto, no todo podía ser prefecto La Plaza de MultiPlaza no se diseñó para este tipo de eventos, la acústica es pésima y no creo que el público haya podido entender con claridad lo que los presentadores expresaron sobre la obra.

Concluido el acto Sandra me comentó que el número de asistentes era el más grande hasta la fecha en la presentación de un libro y que la venta de obras posterior a una presentación también había batido record.

Se imaginan la satisfacción del momento, luego de varios años de trabajo. Sientes que has alcanzado la meta y mi libro impreso Los guerreros de la libertad, también lo estaba disponible en Amazon, estos eran logros alcanzados que nadie antes te podía haber asegurado lograrías.

Esta es la forma de cómo los sueños se van tornando realidad, con esfuerzo propios, venciendo obstáculos e ignorando como resolver lo que está en ti resolver, pero siempre adelante. Venciendo el miedo.

 

1 Comment

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